ANTOLOGÍA DE LA POESÍA ESPAÑOLA
Laboratorio de Poesía Laura Álvarez
En estos poemas podrás encontrar recursos literarios con los que has trabajado antes: anáforas, paralelismos...Verás que realmente los grandes autores lo utilizan.
Son poemas de autores que considero indispensables para leer y disfrutar. Nada de aburridos, están muy cercanos a nosotros.
Tú también puedes intentarlo.
Moza tan hermosa
no vi en la frontera
como una vaquera
de la Hinojosa.
Haciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María
vencido del sueño
por tierra fragosa
perdí la carrera,
donde vi la vaquera
de la Hinojosa.
En un verde prado
de rosas y flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Hinojosa.
(s. XV, Marqués de Santillana)
No me mueve, mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.
¡Tú me mueves, Señor! ¡Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido!
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido.
Muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera,
porque, aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
(s. XVI , San Juan de la Cruz)
Por los puentes de Zamora,
sola y lenta, iba mi alma.
No por el puente de hierro,
el de piedra es el que amaba.
A ratos miraba al cielo,
a ratos miraba al agua.
Por los puentes de Zamora,
Lenta y sola, iba mi alma.
(s. XX Blas de Otero)
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto;
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.
(s. XVI Quevedo)
Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.
Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.
En la flauta el aire
se hubo colar,
y sonó la flauta
por casualidad.
“¡Oh- dijo el borrico-,
¡qué bien sé tocar!
¡Y dirán que es mala
la música asnal!”
Sin reglas del arte
borricos hay
que una vez aciertan
por casualidad.
(s. XVIII Iriarte)
Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido,
en todo el mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela,
y en la lona gime el viento,
y alza en blanco movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado; al otro, Europa,
y allá en su frente Estambul.
“Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad;
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
(fragmento- s. XIX Espronceda)
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía…eres tú.
(s. XIX Bécquer)
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
(s.XX Machado)
Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.
¡Cómo temblaba el farol!
Madre
¿Cómo temblaba el farolito
de la calle!
Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.
Que muerte se quedó en la calle,
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.
(s. XX Lorca)
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba
Que las estrellas rocío;
que el calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú en la cumbre de una rama.)
(s. XX Alberti)
La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,l
a dama una blanca flor.
(s. XX Machado)
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